A pedicab in Havana
Pin This
Open Media Gallery

© www.123rf.com / Keith Levit

Guía de viaje de La Habana

-0400
Hora local en La Habana

Cuba no es sólo la isla más grande del Caribe, si no también la más diversa, en cuanto a paisaje y cultura se refiere. La condición comunista de Cuba ha incomodado siempre a los EE.UU. Pero Cuba no tiene nada que ver con los ex estados comunistas de Europa del Este. Cuba está llena de color y vida y su capital, La Habana es buena representación de ello. La Habana siempre evoca imágenes de mujeres morenas, humo de puro, revolución y pasión. Hoy en día, la fiebre de la revolución ya se ha desvanecido pero las otras imágenes siguen aún latentes.

Situada en la costa norte de la isla y construida alrededor de un puerto natural de aguas profundas, es fácil de comprender por qué la ciudad ha sido siempre tan deseada por los colonos. Todos ellos han dejado allí su marca, pero la herencia más importante es la española. La exquisita arquitectura de La Habana Vieja recuerda a Sevilla, con sus estrechas callejuelas de piedra, sus sombrías plazas, sus enrejados en las ventanas y sus grandiosos, aunque un tanto decadentes, edificios. Encontrará multitud de patios y balcones de hierro forjado, donde las familias enteras se reúnen para observar el mundo pasar. Con la ayuda de la UNESCO y el dinero procedente del turismo se están restaurando algunos de sus edificios más grandiosos. La Habana ofrece la visión inusual de edificios pintados en alegres colores junto a otros que parecen que van a colapsar en cualquier momento.

Puesto que la mayoría de los vuelos llegan por la noche, puede resultar un tanto chocante ver a la luz del día que el lugar está lleno de gente. Verá señoras gruesas, de color, fumando puros y llevando turbantes a lo Carmen Miranda, así como cuerpos esqueléticos embutidos en trajes de lycra, niños vestidos con sus uniformes de escuela en color granate o mostaza, revoloteando por las calles, escuchará también el constante ruido de las campanillas de las bicicletas, de los taxis, y todo ello acompañado por los palpitantes ritmos cubanos que se escapan por las ventanas, las puertas y los balcones. La riqueza de la historia de Cuba es la que ha creado la particular música de la isla y la que ha proporcionado la gran diversidad de razas de su gente. Esta mezcla de europeos, asiáticos y africanos ha creado un pueblo cariñoso, ingenioso y lleno de vida, que ayudó a que el país saliera adelante durante los cuarenta años de privaciones y escasez que sufrió Cuba.

Cuba consiguió la independencia de España en 1899 gracias a la ayuda militar de los americanos, que desde entonces y hasta la revolución de 1959, jugaron un papel muy importante en la política, la economía y la industria de Cuba. Muchos americanos se trasladaron a La Habana durante la Ley Seca en los EE.UU., y fue entonces cuando la ciudad se convirtió en el patio de recreo de América, con licor barato, prostitución y juego a caudales, discotecas y un estilo de vida un tanto extravagante. Por entonces abundaba la corrupción y la diferencia entre ricos y pobres era bastante evidente. Un grupo de guerrillas, liderados por Fidel Castro y Che Guevara, consiguieron derrrocar al dictador Batista en 1959 y los americanos huyeron de Cuba llevándose mucha de la riqueza del país consigo.

En 1960, el gobierno americano, un tanto paranoico al tener a un vecino comunista tan cerca, organizó un golpe mercenario para derrocar a Castro. Sin embargo, los americanos fueron derrotados en Bahía de Cochinos (Playa Girón). Esto llevó a un bloqueo comercial que sigue aún vigente y que los cubanos continúan sufriendo. A pesar de su edad, Castro sigue gobernando y a él se le adjudican las mejoras en la sanidad y en la educación. La economía cubana se está expandiendo cada vez más, gracias a la ayuda del gobierno, que permite ahora a los ciudadanos de Cuba utilizar la moneda americana, que hasta hace muy poco era ilegal. Esto ha creado una demanda consumista y un rápido crecimiento del turismo. Los cubanos siguen siendo optimistas y sus risas contagiosas hacen que uno se sienta realmente bienvenido en el país.