Kinnari statue at Wat Phra Kaew, Bangkok
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Guía de viaje de Bangkok

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Hora local en Bangkok

Visitar Bangkok es toda una experiencia. El ritmo frenético, el calor, el tráfico y la falta de espacio personal pueden llegar a abrumar a algunos y ser una buena razón para que el paso por la ciudad sea lo más breve posible pero, para muchos otros, el profundo dinamismo de esta ciudad resulta embriagador.

Las calles de Bangkok, con su curiosa mezcla de tradición oriental y modernidad occidental, reservan una sorpresa para todo visitante. Edificios destartalados se arrinconan junto a templos exóticos rodeados de preciosos jardines, que a su vez dan a modernos hoteles y oficinas. Bangkok se ha convertido en una de las mayores ciudades del mundo con atascos de tráfico a la altura. Los omnipresentes móviles y las ropas de diseño son las características más destacadas de sus calles. El caos se refleja en el denso tráfico del río Chao Phraya, que divide la ciudad en dos y está surcado habitualmente por barcazas, taxis acuáticos y pequeñas embarcaciones remeras que se esquivan milagrosamente. A pesar de todo, la vida tradicional Tai está siempre cerca. Todavía se pueden ver monjes budistas con sus túnicas azafranadas pidiendo limosna entre las caravanas de coches en plena hora punta matinal. A pocos metros del centro, comunidades enteras viven aún en casas flotantes en el río ganándose la vida a duras penas con técnicas y tradiciones que han permanecido intactas durante siglos.

En 1782, Bangkok se convirtió en la capital del reino de Siam tras la destrucción de la capital anterior, Ayutthaya. Los tailandeses no llaman a la ciudad Bangkok, sino Krung Thep, que es en realidad una versión abreviada de su larguísimo nombre. El poder absoluto de la monarquía vio su fin en 1932 cuando fue reemplazado por una monarquía constitucional.  Hasta el día de hoy, la monarquía es objeto de reverencia casi religiosa e insultar a la familia real se considera una ofensa que se castiga con penas de prisión. El reinado de Su Majestad el Rey Bhumibol es el más largo del mundo, ya que llegó al poder en 1946. Tras el fin de la monarquía absoluta, Tailandia se dirigió hacia la democracia, tarea interrumpida por el ejército, que ha protagonizado a menudo golpes en protesta contra las políticas del gobierno. En la actualidad, la influencia del ejército en las políticas nacionales es escasa. La década de los 90 trajo inestabilidad y se sucedieron los gobiernos. Sin embargo, en los últimos tiempos, ha existido cierta estabilidad desde que el gobierno decidió afrontar la crisis económica de finales de los 90, así como las más recientes crisis de la neumonía asiática (SARS) y la gripe aviar.

Tailandia es firmemente anticomunista, tal como se vio durante la guerra de Vietnam, durante la cual el país fue un aliado estratégico de los Estados Unidos. Las principales industrias de Tailandia son el turismo, la industria textil y la electrónica.  A pesar de que más de la mitad de la población trabaja en la agricultura, este sector sólo constituye un 15% del PIB. Sin embargo, Tailandia sigue siendo el principal país exportador de arroz del mundo. La diferencia de crecimiento entre la industria y la agricultura durante las últimas décadas ha provocado enormes desigualdades entre la ciudad y el campo.

Tailandia es un país tropical por lo que hace calor durante todo el año, pero la mejor época para visitarlo es entre los meses de noviembre y marzo, durante la estación seca. Durante la estación lluviosa, la humedad es muy alta y los chaparrones son cortos pero violentos, provocando a menudo inundaciones en las calles de Bangkok.