Downtown Montreal
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© Creative Commons / Michel Filion

Guía de viaje de Montreal

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Hora local en Montreal

Montreal (Montréal) es una ciudad única en Norteamérica, una urbe en la que se mezcla la modernidad urbana del Nuevo Mundo, con el encanto romántico de sus barrios históricos europeos y una joie de vivre típicamente francesa patente en las terrazas de las cafeterías y en su dinámica vida nocturna. Aunque los rascacielos del centro son un claro ejemplo de la influencia económica de la segunda ciudad más grande de Canadá, es probable que los visitantes se sientan más atraídos por la posibilidad de dar un paseo en coche de caballos (calèche) por las calles adoquinadas del Viejo Montreal, cerca del río San Lorenzo, o alrededor del Mont Royal.

Montreal está situada en una isla de 50 km de longitud y 16 km de ancho (31 millas; 10 millas) encajonada entre la rivière des Prairies y el río San Lorenzo. Cuando Jacques Cartier "descubrió" por primera vez la isla en 1535, ésta ya estaba habitada por los indios iroqueses, que tenían un asentamiento llamado Hochelaga al pie del Mont Royal. En mayo de 1642, fecha en la que Paul de Chomedey, el señor de Maisonneuve, llegó a la región, Hochelaga ya había sido abandonada. La cruz situada en la cima del Mont Royal, visible desde casi todos los puntos de la ciudad, señala el lugar en el que Maisonneuve clavó una cruz de madera en señal de agradecimiento por la falta de inundaciones durante su primer invierno en la zona. Los franceses mantuvieron la colonia hasta 1760, fecha en la que Montreal cayó en manos británicas, cuya influencia aún se puede sentir en la arquitectura de las bellas mansiones del siglo XIX y en instituciones como el Museo de Bellas Artes y la Universidad McGill.

El resentimiento francés por la dominación británica en asuntos económicos fue uno de los factores que provocó la "Revolución Tranquila" en la década de los 50 y los 60 del siglo pasado. Este periodo de tensiones culminó en los 70 con la "Crisis de Octubre" y los referendos sobre soberanía en 1980 y 1995. Todo este proceso tuvo como resultado el uso común del francés en los lugares de trabajo y una mayor participación de empresas de Quebec en los mercados mundiales. Alrededor de un 67% de los habitantes de la región tienen el francés como lengua nativa, lo que convierte a Montreal en la segunda ciudad de habla francesa más poblada del mundo. Pero la ciudad es también hogar de una cosmopolita mezcla de inmigrantes de todos los rincones del planeta que contribuyen a aumentar el rico patrimonio cultural y el animado ambiente, un ambiente que es especialmente manifiesto en cualquiera de los frecuentes y masivos festivales que se celebran en el centro de la ciudad, sobre todo durante el Festival Internacional de Jazz, durante el cual miles de participantes abarrotan las calles.

Los encantadores edificios del Viejo Montreal, el corazón de la ciudad hasta finales del siglo XIX, están ocupados hoy en día por boutiques, bares, hoteles y restaurantes. Las cercanas islas en el río San Lorenzo (ile Ste-Hélène e ile Notre-Dame) fueron la sede de la Exposición Universal de 1967 y ahora conforman el parque más grande de la ciudad, el Parque Jean-Drapeau. Otro legado de un evento internacional, en este caso los Juegos Olímpicos de Verano de 1976, es el Estadio Olímpico, que tiene la torre inclinada más alta del mundo y está junto a los enormes jardines botánicos.

La verdadera esencia de Montreal se puede encontrar en los barrios que celebran los orígenes étnicos de la ciudad, como por ejemplo Little Italy, Chinatown o el multicultural Plateau Mont-Royal. El boulevard St-Laurent (el "Main"), que discurre a lo largo del Plateau, divide a la ciudad en dos y es la calle más animada.

La mejor época para visitar Montreal es en verano, época en la que las noches pueden resultar bochornosas y toda la ciudad parece estar de fiesta con los múltiples festivales. El otoño es más fresco y trae consigo los colores dorados de las hojas de los árboles. Es una época ideal para visitar las frondosas montañas Laurencianas o las ondulantes colinas de los barrios del este. Incluso los fríos meses de invierno son soportables, siempre que se permanezca al abrigo en la red de pasajes de la Ciudad Subterránea o en las pistas de esquí.