Château Frontenac, Quebec City
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Guía de viaje de Ciudad de Quebec

Quebec no sólo es la "cuna de la Nueva Francia" y el baluarte de la cultura francesa en Norteamérica, sino también una de las ciudades más bellas de todo el continente. El pasado, en forma de un conjunto de edificios de los siglos XVII, XVIII y XIX, se conserva aquí como en ningún otro lugar; Quebec es la única ciudad amurallada al norte de México. El Viejo Quebec, con sus calesas tiradas por caballos y sus estrechas calles dominadas por edificios de piedra gris, fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1985 y es un destino muy popular entre los turistas. Ubicada en la zona oriental del enorme territorio de Canadá, la fortuna de la ciudad se debe en gran medida a su geografía y a su historia. El perímetro amurallado de la Haute-Ville (Ciudad Alta) se asienta sobre el estratégico cabo Diamante, allá donde el río San Lorenzo (llamado kebec por los indios algonquinos) se estrecha. La vista desde el río está dominada por el imponente Château Frontenac (Castillo Frontenac); la pasarela de madera (Terrasse Dufferin), que se extiende delante de él, es normalmente el primer lugar al que se dirigen los turistas cuando entran en la ciudad alta.

A los pies del cabo y unida a la ciudad alta por un funicular se encuentra la Basse-Ville (Ciudad Baja), el lugar en el que Samuel de Champlain fundó la ciudad en 1608, alrededor de 73 años después de que Jacques Cartier "descubriera" la zona. En la actualidad, los edificios de la Place Royale (Plaza Real) han sido restaurados en su apariencia original con un coste de cerca de un millón de dólares canadienses por cada casa.

Pocos de los edificios originales sobrevivieron al bombardeo de 1759, que precedió a la conquista británica a manos de las tropas del general James Wolfe.  La batalla vio la muerte de Wolfe y del general francés Montcalm, aunque los británicos consolidaron su victoria y el dominio sobre la ciudad. Para frenar futuros ataques por el mismo flanco que utilizaron las tropas británicas, se construyó la Citadelle (La Guarnición), una enorme fortificación en forma de estrella que constituye en la actualidad una de las principales atracciones de la ciudad.

Con la creación de la Confederación canadiense, Quebec se convirtió en 1867 en la capital de la provincia del mismo nombre. Hoy en día, la Asamblea Nacional se reúne en el Hôtel de Parlement, en Parliament Hill, que se extiende en paralelo a las Planicies de Abraham.

Los sectores del turismo y la política son los más importantes de la ciudad, aunque la industria de las nuevas tecnologías está adquiriendo cada vez más fuerza. También han sobrevivido algunas de las industrias de épocas pasadas, cuando Quebec era uno de los puertos con más actividad de Norteamérica.

Aunque la mayor parte de la población actual es de descendencia francesa (y por lo tanto de tradición católica), casi un tercio es bilingüe (29%) y acoge con simpatía a los visitantes de habla inglesa y de otras partes del mundo. La "joie de vivre" de sus habitantes es contagiosa, sobre todo durante los festivales veraniegos, en los que toda la ciudad parece formar parte de un espectáculo continuo. Los inviernos suelen ser largos, fríos y nevosos, pero los quebequeses los compensan practicando esquí en algunas de las mejores pistas de todo el continente. La atracción principal del invierno es, sin embargo, el Carnaval de Quebec, dos semanas de actividades bajo la nieve durante las cuales los quebequeses muestran al mal tiempo su mejor cara.