Historia, lengua y cultura de Tibet

Historia de Tibet

La historia de Tíbet ha estado siempre dominada por su poderoso vecino, China. El imperio tibetano en sus inicios fue uno de los más grandes de Asia; incluso saqueó la entonces capital de China, Xian en el 763AC. La llegada del budismo en los siglos VIII y IX transformó completamente el imperio que dejó para siempre atrás sus ansias guerreras para convertirse en uno de los centros espirituales más importantes y visitados del mundo Las tensas relaciones con China y Mongolia así como la conciencia independentista dominaron la época medieval y permanecen, aún hoy, tan relevante como el siglo XIII.

Hasta el siglo XX el Tibet era una teocracia bajo el liderazgo de los Dalai Lamas donde tanto la riqueza, educación y poder político estaban en manos de lo monasterios, que a su vez rivalizaban entre sí. Durante el siglo XIX y principios del XX, el Tíbet estaba prácticamente aislado del resto del mundo. Escondido detrás del Himalaya y con las puertas cerradas a visitantes foráneos aumentó una leyenda de misterio y exotismo.

La China comunista invadió el Tíbet en 1950 y con la invasión se rompió el aislamiento, ya que China y su cultura se instalaron en el Tíbet donde desde entonces se vive una situación política muy tensa y también ha dejado un rosario de tragedias personales. Sin ir más lejos, el propio Dalai Lama tuvo que exiliarse a Dharamsala al norte de la India, donde aún hoy tiene su gobierno en el exilio; China destruyó cientos de monasterios a finales de los 50 y principios de los 60 y miles de tibetanos pasaron a ser prisioneros políticos, incluidos monjes y monjas. Hacia finales de los años 80 China permitió una política religiosa más tolerante, aunque la tensión política continúo.Se han producido choques violentos por la independencia del Tíbet en 1987, 1989 y 2008 y, en términos de política internacional, el Tíbet sigue siendo una espina para el gobierno chino.

La economía hoy en el Tíbet goza de muy buena salud. El turismo, con más dos millones de visitantes al año, la mayoría chinos, es la principal fuente de riqueza del país. El gobierno chino ha expresado en muchas ocasiones el esfuerzo económico en infraestructuras que se ha hecho para mejora la vida de los tibetanos, desde aeropuertos hasta el controvertido trazado de ferrocarril, como prueba de buena voluntad. Sin embargo, desde el punto de vista de muchos tibetanos, la invasión ha traído la emigración en masa de chinos que ha limitado las oportunidades de empleo para los nativos tibetanos, además de la intervención estatal en asuntos religiosos. China sigue negando la figura del Dalai Lama como líder político, por lo que el futuro de la llamada región autónoma de El Tíbet es, cuanto menos, incierto.

Cultura en Tibet

Idioma en Tibet

La lengua oficial es el chino mandarín, aunque la mayoría de los tibetanos hablan la lengua tibetana como primer idioma. La mayoría de los emigrantes chinos (incluidos taxistas) no hablan ni tibetano ni inglés. Los tibetanos no hablan inglés en general.