Winter in Santiago
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Guía de viaje de Santiago de Chile

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Hora local en Santiago de Chile

Santiago de Chile ocupa, sin duda, uno de los enclaves más espectaculares del mundo. Extendida sobre el fértil valle de Santiago, a 100km (62 millas) de la costa pacífica, la ciudad está además dominada por los Andes, que se asoman por el este de la ciudad. Por lo tanto, los 5,5 millones de habitantes podrían, teóricamente (si el dinero y la motivación lo permiten), darse un baño en el mar por la mañana, y esquiar por la tarde.

Santiago fue fundada el 12 de febrero de 1541, por un grupo de conquistadores españoles dirigidos por Pedro de Valdivia, que escalaron los Andes desde Perú. Seis meses más tarde, los indios de Auracanía destrozaron el asentamiento y sitiaron a los españoles (durante dos años) en el Cerro Santa Lucía (una colina que ahora es un parque urbano muy popular). La llegada de refuerzos de Perú ayudó a que la ciudad fuera fundada de nuevo y se convirtiera en la capital provincial del Virreinato del Perú. Tras la independencia de España en 1818, Chile emergió como el país más dinámico (económicamente hablando) de las nuevas repúblicas sudamericanas. El crecimiento de la agricultura y la industria de la minería del país ayudó a mejorar el estatus de Santiago y, durante los siglos XIX y XX, la ciudad experimentó un incremento en la inmigración procedente de Europa. El boom económico de la década de los 90, generado por la riqueza mineral de Chile (especialmente el cobre), resultó desgraciadamente en la demolición de la mayoría de la herencia arquitectónica de Santiago para construir apartamentos y oficinas de lujo. Sin embargo, la ciudad aún conserva el encanto del Viejo Mundo, especialmente alrededor de la Plaza de Armas, la plaza que creó originalmente Pedro de Valdivia.

Desafortunadamente, la mayoría de los visitantes siguen considerando a Santiago como un lugar donde pasar tan sólo una noche antes de aventurarse a explorar las maravillas naturales del norte y sur de Chile. Sin embargo, evitar Santiago es perderse el conocer una ciudad única, en la que sus residentes son sorprendentemente amables, dado el tamaño y las diferencias adquisitivas de su población. Los visitantes que decidan abandonar el recinto de su hotel, descubrirán iglesias del siglo XVII, mercados y callejuelas llenas de vida, todo ello, con las montañas nevadas como telón de fondo. La ubicación de la ciudad hace que su clima sea mediterráneo: caluroso y seco en verano, y frío y húmedo en invierno. Santiago es conocido por su neblina, que se queda atrapada en el entorno natural de la ciudad, sin embargo, los cielos suelen estar bastante despejados durante la primavera y el verano.