Historia, lengua y cultura de Luxemburgo

Historia: Luxemburgo tiene una larga historia de invasiones e incursiones militares. El Gran Ducado ha sido siempre un territorio comercial muy próspero. Durante varios siglos, Luxemburgo formó parte del Sacro Imperio Romano, entre el siglo XIV y XV, tres emperadores pertenecieron a la Casa de Luxemburgo. Luxemburgo, Bélgica, Holanda y una parte del norte de Francia, formaban la región de los Países Bajos, con una historia común hasta 1579. En la guerra de los Países Bajos contra España, Luxemburgo permaneció junto a las provincias del sur, reconociendo la autoridad de Felipe II. En 1684 fue conquistado por Francia pero fue devuelto a España trece años más tarde, por el Tratado de Rijswijk. En 1713, el territorio de Luxemburgo quedó subordinado a los Habsburgo austríacos, hasta la invasión de las tropas de Napoleón, en 1795, y la anexión posterior al imperio francés. Después de la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena en 1815, entregó el ducado de Luxemburgo a Guillermo I de Orange que integró de hecho el ducado como la decimoctava provincia de su reino. Tras la rebelión belga en 1831 Luxemburgo fue dividido en dos partes: la parte más extensa fue integrada a Bélgica y la menor entregada a Guillermo I como Gran Ducado de Luxemburgo, y que este aceptó en 1839. La Confederación Germánica se disolvió en 1866 y por el Tratado de Londres se concertó la neutralidad del Gran Ducado. A partir de 1867 fue administrado de forma independiente. Luxemburgo fue invadido por Alemania en 1914, pero los aliados lo recuperaron en 1919. Las tropas alemanas volvieron a ocuparlo entre 1940 y 1944. Tras la guerra se asoció con Bélgica y Holanda en el tratado del Benelux. Su historia ha dado como resultado un país muy cosmopolita y multilingüe que tiene el porcentaje más elevado de extranjeros residentes de toda la UE.


Luxemburgo fue uno de los miembros fundadores de la Comunidad Europea, y sede del Parlamento Europeo hasta 1989, cuando este fue trasladado a Bruselas. Luxemburgo está implicado muy activamente en la política exterior de la UE y sobre todo en la unión monetaria, las políticas sociales y de inmigración. En el ámbito local, el mundo político presenta un panorama político muy parecido al de los otros países de Europa Occidental con tres tendencias: una demócrata cristiana (Partido Social Cristiano), otra socialista (Parti Ouvrier Socialiste Luxembourgeois) y otra centrista en el Partido Democrático (Parti Démocratique). Últimamente ha surgido un nuevo partido de los defesores del medio ambiente llamado Alternativa Verde e Iniciativa Ecológica. En 1989, las elecciones dieron el triunfo a una coalición formada por el Partido Social Cristiano liderado por Jacques Santer (que fue Presidente de la Comisión Europea) y la izquierda representada por el Partido Obrero Socialista Luxemburgués. Esta coalición volvió al poder en 1994, a pesar de haber perdido una parte de su electorado. Jean-Claude Juncker reemplazó a Jacques Santer. Tras las elecciones de 1999, Juncker conservó el liderazgo, a pesar de que los socialistas ganaran sólo el 24.2% de los sufragios mientras que los demócratas cristianos obtenían el 30.2% y el DP el 22.0 % de los votos. Como en el resto de Europa, ha habido un resurgimiento de la extrema derecha. El partido Comité de Acción por la Democracia y la Justicia (ADR) obtuvo 10.5% de los votos y está representado en la Cámara de Diputados.

Sistema político:
El Gran Ducado de Luxemburgo es una monarquía constitucional. Los 60 miembros de la Cámara de Diputados, representan al poder legislativo y son elegidos por sufragio universal directo por un mandato de cinco años. El poder ejecutivo está representado por el Gran Duque pero en la práctica el presidente del gobierno y el consejo de ministros gobiernan el país.


Religión

El 88% de la población es católica romana. Además hay minorías protestante, anglicana y judía.

El luxemburgués (lëtzeburgesch), se convirtió en el idioma oficial en 1985. El francés y alemán generalmente se usan para los asuntos administrativos y comerciales. Muchos luxemburgueses también hablan inglés.