Historia, lengua y cultura de Japón

Historia de Japón

El territorio actual de Japón estaba ocupado por un pueblo de cazadores y recolectores, que creó una cerámica de fino diseño y labró utensilios de piedra y hueso. La cultura Jomón fue alterada por los yayoi, llegados probablemente desde el continente, cuando existía una unión terrestre por los estrechos de Corea, Tsushima, Soya y Tsugaru. Los yayoi introdujeron el caballo y la vaca, el cultivo del arroz, el torno alfarero, el tejido y las herramientas de hierro. Ambas culturas se fusionaron. De acuerdo con crónicas chinas, al comienzo de la Era Cristiana, la región de Wo (en japonés Wa) estaba dividida en más de 100 estados y llegó a agrupar unos 30 bajo el reinado de Himito.

Hasta fines del siglo XVI, Japón estuvo gobernado por un grupo de barones feudales que combatían entre sí continuamente. Poco a poco estos territorios se fueron unificando en la lucha contra enemigos comunes. La unificación del territorio actual de Japón comenzó durante el período Tokugawa, entre 1600 y 1868, durante el cual se sentaron las bases de la jerarquía administrativa y las estructuras de las clases dominantes. Durante este período, el shogun, un poderoso hombre de guerra ejercía el poder político.

Hasta el siglo  XIX Japón había rechado toda influencia de la cultura occidental, pero a fines de este siglo, cuando el régimen Tokugawa comenzó a decaer, una nueva generación de dirigentes tomó el control del país y puso en marcha un programa de industrialización acelarada, estableciendo un sistema occidental de administración. Al proceso se le llamó la Restauración Meiji.  El poder ejecutivo, sin embargo, seguía siendo ejercido por el Emperador.

Las ambiciones imperialistas de Japón en el Lejano Oriente se hicieron más fuertes durante esta época, Japón derrotó a China en la guerra de 1894-1895 y retuvo Corea bajo su control. La victoria en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905 permitió a Tokio anexionarse el sur de la península de Sajalín. La anexión de Corea se produjo en 1910. Japón entró en la Primera Guerra Mundial como aliado de Inglaterra, con quien había firmado un tratado en 1902. La guerra permitió a Japón apropiarse de varias posesiones alemanas en Asia oriental, incluso del territorio chino de Kiaochow.  En la decada década de los años 20 y 30, Japón continuó su política expansionista, siendo China su principal objetivo. El choque con los Británicos, que tenían intereses políticos y económicos en China, contribuyó a que Japón se aliara con Alemania en la II Guerra Munial. Entre 1938 y 1941 las fuerzas japonesas ocuparon China y el Sudeste Asiático, expulsando a los ingleses de Singapur, Malasia y Hong Kong. El ataque japonés sobre Pearl Harbor, en Hawai desató la guerra con Estados Unidos e inició una nueva fase de la Segunda Guerra Mundial. Japón capituló el 14 de agosto de 1945, después de que EE.UU. lanzara dos bombas atómicas (6 y 9 de agosto) en Hiroshima y Nagasaki.

El país permaneció ocupado por tropas estadounidenses entre 1945 y 1952, gobernado por el Comando Supremo de las Potencias Aliadas (SCAP), dirigido por el general Douglas MacArthur. El SCAP obligó a Japón a abandonar la institucionalidad Meiji, renunciar a la divinidad del emperador, trasladar el gobierno al Parlamento, que debía elegir al primer ministro, y establecer un Poder Judicial independiente. A pesar de ser una imposición externa, los principios de la Constitución de 1947 fueron asumidos por todos los sectores internos y en 1952 el país recuperó la independencia.

Japón tiene un nuevo emperador desde 1989, Akihito sucedió a su padre, Hirohito. El papel y la posición del emperador son aún un sujeto bastante delicado en Japón. A pesar de los esfuerzos americanos, Hirohito nunca fue completamente rehabilitado, se le reprochaba haber tenido conocimiento de los crímenes de guerra japoneses. Akihito representa una nueva generación que prefiere adoptar el estilo de las monarquías europeas, en lugar de la posición de semi-dios de sus predecesores. Este cambio hace también que Japón tenga un gobierno más coherente con su economía y su imagen exterior. El país consiguió un crecimiento excepcional y se convirtió en una potencia económica mundial, posición que conserva hasta hoy, a pesar de las diferentes crisis de este principio del siglo XXI.

En octubre de 2002, el gobierno de Koizumi reveló sus planes para afrontar la crisis financiera del país. A excepción del paro, que había alcanzado un 6% sin precedentes, las medidas tomadas comenzaron a dar resultados a finales de 2003, a medida que se fueron aplicando los planes del gobierno. Esta fue la principal razón de la reelección de Koizumi que situó al LDP como el partido más votado.

En 2009, Yukio Hayoyama, llevó al Partido Democrático de Japón, el partido principal de la oposición, a la victoria tras derrotar al Partido Democrático Liberal que habia estado en el poder de manera casi ininterrumpida desde 1955. Sin embargo, Hatoyama dimitió en menos de un año tras no poder cumplir con la retirada de la base militar norteamericana de Okinawa. Su compañero de partido, Naoto Kan, fue elegido Primer Ministro en julio de 2010. Otra vez, no obstante, el país vio como el Primer Ministro dimitía ya que su liderazgo de había visto afectado por el tsunami que arrasó el noreste del país en 2011.

El actual Primer Ministro, Yoshihiko Noda asumió el cargo el 2 de setiembre de 2011. Noda se enfrenta a la titánica tarea de abordar la crisis económica en la zona afectada poe el tsunami, atajar la inmensa deuda pública, el probema del envejecimiento de la población y la limpieza tras el accidente nuclear en Fukushima, originado por el tsunami.

Cultura en Japón

Religión

Sintoísmo y budismo (la mayoría de los japoneses practica las dos religiones). Hay una minoría católica. En Okinawa muchas personas creen en el Niraikanai, el reino de los muertos en las profundidades del mar.

Idioma en Japón

El japonés es el idioma oficial.