Statue in Senate Square, Helsinki
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Guía de viaje de Helsinki

Sunny
1
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Finland

Si la forma de Finlandia recuerda a una mujer con falda larga con su brazo derecho golpeando el aire, Helsinki sería su pierna derecha. Conocida cariñosamente como la "Hija del Báltico", la ciudad se asienta en la punta de una península rodeada por un archipiélago de 315 islas, entre Estocolmo y Moscú, los dos principales centros comerciales de la zona.

La población de la ciudad se acerca al medio millón y el edificio más alto sólo tiene 12 pisos, por lo que Helsinki conserva una estética provinciana. No obstante, las estadísticas revelan que se trata de uno de los centros urbanos que más rápido crece de toda la Unión Europea. Sólo en la última década, unas 100.000 personas se han mudado a la región de Helsinki y se calcula que en 2030 la zona tendrá más de 1,3 millones de habitantes.

Desde una perspectiva europea, Helsinki es una ciudad relativamente joven (450 años), aunque se trata de la sexta más antigua del país. Los suecos, que extendieron su imperio hasta Finlandia en 1155, fundaron "Helsingfors" (el nombre que aún se utiliza en Suecia) en 1550, cuando el rey Gustavo Vasa escogió el lugar para establecer un puerto comercial estratégico y competitivo. La ciudad permaneció ignorada hasta que la Rusia imperialista del zar Pedro el Grande la invadió en 1809.

La moderna Helsinki se creó cuando Finlandia consiguió la independencia de Rusia en 1917. La nueva república prosperó a lo largo de los años 20 y 30 del siglo XX, época en la que uno de los hijos más célebres del país, el arquitecto Alvar Aalto, creó las corrientes arquitectónicas del modernismo y el funcionalismo. Helsinki entró de lleno en la escena internacional cuando concluyeron las obras del Estadio Olímpico en 1938, aunque los Juegos Olímpicos tuvieron que aplazarse hasta 1952 debido a la guerra. La ciudad tiene todavía el récord por ser la población más pequeña del mundo en albergar unas olimpiadas.

Finlandia se incorporó a la Unión Europea en 1995, asegurando así sus lazos de unión con el continente. El carácter particular mezcla de Oriente y Occidente de la escena cultural de Helsinki tiene su máxima representación en el contraste entre las sencillas líneas del Finlandia Hall y la rica decoración de la cúpula dorada de la Catedral de Uspenski. El centro de la ciudad, diseñado por el arquitecto alemán Carl Ángel, recuerda a una versión neoclásica en miniatura de San Petersburgo y se puede explorar fácilmente a pie debido a su carácter compacto.

El ritmo de la vida varía según las estaciones. En verano, cuando las temperaturas medias ascienden hasta los 18°C (64°F) o más, la ciudad vuelve a la vida. Las terrazas de los bares se abarrotan y durante julio y agosto, los finlandeses disfrutan de luz continua durante más de 20 horas al día. Las temperaturas han alcanzado en los últimos años los 28°C (82°F), una singularidad climática que se ha atribuido al calentamiento global. En invierno, la temperatura media desciende hasta los - 5°C (23°F) y todas las actividades de sus habitantes tienen lugar bajo techo. Estas largas y frías noches de invierno han hecho de Helsinki uno de los lugares en los que la gente se conecta más a Internet (uno de cada diez habitantes de Helsinki navega por la red a diario). Quizás una de las causas de que Helsinki sea una de las capitales más creativas y avanzadas en cuestiones tecnológicas sea el carácter extremo del clima.