Túnez Qué ver
La mayor atracción de Túnez, además de las reservas turísticas, son los monumentos históricos, legado púnico, romano, bizantino e islámico. La capital, Túnez, está dominada por la mezquita Zitouna, abierta a no musulmanes. El museo Bardo (página web: www.di.com.tn/museebardo) es una importante atracción turística y alberga una de las mejores colecciones del mundo de mosaicos romanos. Situado en un antiguo palacio de los beys Husayn, que gobernaron en Túnez durante los siglos XVIII y XIX, el museo incluye tesoros arquitectónicos de las eras cartaginesas, romanas, cristianas e islámicas. Otro popular museo es el Museo Nacional de Cartago, que se encuentra en las afueras de la ciudad, cerca del aeropuerto.
De obligada visita, Cartago, la principal atracción del país, fundada por los fenicios en 814 a.C., constituía un importante centro marítimo antes de ser destruida por los romanos en 146 a.C.
Bizerte es un importante puerto desde tiempos fenicios, cuando era conocido como Hippo Zarytus. Bajo régimen francés, en el siglo XIX, se convirtió en una base naval y a día de hoy constituye el principal centro militar del país. En el centro de la ciudad se encuentra el pintoresco Vieux Port, rodeado de tiendas y cafeterías y normalmente salpicado con docenas de barcos pesqueros de colores. Las kasbah datan del siglo XVII. Dentro de la muralla se encuentra un pequeño pueblo de estrechas y serpenteantes calles.
Conocida como el Jardín de Túnez, la península de Cap Bon ofrece pueblos tranquilos, jardines verdes y viñedos.
El Haouaria es conocido por el festival anual de cetrería que se celebra en junio. En las afueras del pueblo, enfrente de la isla de Zembra, se encuentra un espectacular conjunto de cuevas romanas. Cerca, Les Grottes des Chauves-Souris albergan miles de murciélagos.
El mayor atractivo de Monastir es la mezquita de cúpula dorada Bourguiba -lugar donde yacen los restos del fundador de la Túnez actual y primer presidente, Habib Bourguiba. El pueblo de Ribat se remonta al siglo octavo, pero se ha restaurado en tantas ocasiones que poco queda de la estructura original.
Dentro de la medina, en Kairouan, hay más de 50 mezquitas, siendo la Gran Mezquita de Sidi Oqba la más visitada. El edificio fue construido por los Aghlabid en 863 a.C.
Para visitar las ruinas mejor conservadas de Túnez, haga un excursión a Dougga, a 96 km (60 millas) al suroeste de Túnez capital. Conocida bajo el mandato del rey Massinissa en el siglo II a.C. como Thugga, Dougga llegó a tener una población de 10.000 habitantes.
A 8 km (5 millas) al norte de Kelibia se encuentran los notables restos de Kerkouane, un pueblo púnico. Destruido en 236 a.C. y desenterrado en 1952, en la actualidad es Patrimonio de la Humanidad.
Pase el día en Sousse, la tercera ciudad en tamaño de Túnez, a 8 km (5 millas) al sur de Port El Kantaoui. Sousse era una de las grandes ciudades costeras en la época de los fenicios, pero fue invadida por los árabes en el siglo VII. En 790 a.C. se establecieron los cimientos de una nueva ciudad y aún quedan restos de la época como la Gran Mezquita y su Ribat, una cadena de fortificaciones que se extienden por la costa mediterránea.
De obligada visita, Cartago, la principal atracción del país, fundada por los fenicios en 814 a.C., constituía un importante centro marítimo antes de ser destruida por los romanos en 146 a.C.
Bizerte es un importante puerto desde tiempos fenicios, cuando era conocido como Hippo Zarytus. Bajo régimen francés, en el siglo XIX, se convirtió en una base naval y a día de hoy constituye el principal centro militar del país. En el centro de la ciudad se encuentra el pintoresco Vieux Port, rodeado de tiendas y cafeterías y normalmente salpicado con docenas de barcos pesqueros de colores. Las kasbah datan del siglo XVII. Dentro de la muralla se encuentra un pequeño pueblo de estrechas y serpenteantes calles.
Conocida como el Jardín de Túnez, la península de Cap Bon ofrece pueblos tranquilos, jardines verdes y viñedos.
El Haouaria es conocido por el festival anual de cetrería que se celebra en junio. En las afueras del pueblo, enfrente de la isla de Zembra, se encuentra un espectacular conjunto de cuevas romanas. Cerca, Les Grottes des Chauves-Souris albergan miles de murciélagos.
El mayor atractivo de Monastir es la mezquita de cúpula dorada Bourguiba -lugar donde yacen los restos del fundador de la Túnez actual y primer presidente, Habib Bourguiba. El pueblo de Ribat se remonta al siglo octavo, pero se ha restaurado en tantas ocasiones que poco queda de la estructura original.
Dentro de la medina, en Kairouan, hay más de 50 mezquitas, siendo la Gran Mezquita de Sidi Oqba la más visitada. El edificio fue construido por los Aghlabid en 863 a.C.
Para visitar las ruinas mejor conservadas de Túnez, haga un excursión a Dougga, a 96 km (60 millas) al suroeste de Túnez capital. Conocida bajo el mandato del rey Massinissa en el siglo II a.C. como Thugga, Dougga llegó a tener una población de 10.000 habitantes.
A 8 km (5 millas) al norte de Kelibia se encuentran los notables restos de Kerkouane, un pueblo púnico. Destruido en 236 a.C. y desenterrado en 1952, en la actualidad es Patrimonio de la Humanidad.
Pase el día en Sousse, la tercera ciudad en tamaño de Túnez, a 8 km (5 millas) al sur de Port El Kantaoui. Sousse era una de las grandes ciudades costeras en la época de los fenicios, pero fue invadida por los árabes en el siglo VII. En 790 a.C. se establecieron los cimientos de una nueva ciudad y aún quedan restos de la época como la Gran Mezquita y su Ribat, una cadena de fortificaciones que se extienden por la costa mediterránea.
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