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En Windhoek, la atractiva capital del país rodeada de montañas, admire los ejemplos de arquitectura colonial alemana como el Alte Feste, la iglesia Christuskirche y el Tintenpalast, el antiguo edificio colonial administrativo. Relájese en Gross Barmen, un manantial de agua caliente en el norte.
El Parque Nacional de Etosha es una de las mejores reservas de África porque sigue estando, en su mayor parte, libre de la influencia humana. Sus 22.270 km2 (8599 millas cuadradas) están situados en el norte, alrededor de Etosha Pan, una enorme olla salina natural. Esta depresión geográfica se encuentra 1.065 m (3.494 pies) por encima del nivel del mar, formando una cuenca salina rodeada de arbustos y praderas que se llena ocasionalmente de agua. Allí se puede observar una gran variedad de vida marina, en especial elefantes, leones, cebras, jirafas, ñúes, antílopes, hienas, chacales, leopardos y guepardos. Hay campamentos bien equipados con cómodas plazas de alojamiento y cámpings.
El Parque de Waterberg Plateau, el único complejo turístico de montaña del país, tiene increíbles precipicios de arenisca roja y es hogar de muchas especies en peligro de extinción. Se trata de una popular escala en el itinerario de los viajeros en dirección al Parque Nacional de Etosha y cuenta con excelentes instalaciones para la observación de animales y pistas para la práctica del senderismo.
De camino a Etosha se encuentra el lago Otjikoto, a 24 km (15 millas) al noreste de la ciudad minera de Tsumeb. Según las fabulas locales, el lago no tiene fondo, pero en realidad tiene una profundidad de 55 m (140 pies) y sus aguas contienen raras especies de peces. Al noreste se encuentra la reserva de Kaudom, en Kavango, que tiene dos zonas de acampada y en la que viven ñúes, elefantes, leones, guepardos, leopardos y varias especies de antílopes.
Más hacia el noreste, pare en el Popa Falls Rest Camp, un popular refugio en las orillas del río Okavango en el que abundan los hipopótamos y los cocodrilos. A 12 km (7 millas) al sur se encuentra la reserva de Mahango, en la que habitan elefantes, búfalos y antílopes lechwe. Diríjase más al noreste, hasta la parte oriental de la Franja de Caprivi, rodeada por los ríos Kwando, Linyanti, Chone y Zambezi. Esta región de pantanos y llanuras alberga varios alojamientos para safaris y ofrece la posibilidad de realizar trayectos en barca, practicar la pesca, el senderismo y la observación de animales, en especial en los parques nacionales de Mudumu y Mamili.
Compre objetos de artesanía como cestas, brazaletes y tallas de malaquita y esteatita en el Katima Mulilo's Arts Centre, en la orilla del río Zambezi. Hay vuelos disponibles a las cataratas Victoria, a una hora de vuelo, desde Katima Mulilo.
Al sur del país, no deje de asombrarse ante la enormidad del Fish River Canyon, el segundo cañón más grande del mundo tras el Gran Cañón del Colorado. Situada entre Seeheim y Ai-Ais, la gigantesca grieta se extiende a lo largo de 150 km (93 millas), con una anchura máxima de 27 km (17 millas) y una altura de 550 m (1.804 pies). El mejor lugar para organizar visitas al cañón es Keetsmanshoop. En el río Fish se encuentra también la presa de Hardap.
En el bosque de Kokerboom, situado a 14 km (9 millas) al noreste de Keetmanshoop, descubra los árboles kokerbooms, que pertenecen a la familia de los áloes y crecen hasta los 8 m (26 pies). Sus ramas eran a menudo usadas por el pueblo san para hacer carcajes para sus flechas. Estos árboles crean un elegante y extraño efecto y están actualmente protegidos en Namibia.
Disfrute del encanto de Lüderitz, un pequeño puerto en la región meridional del Namib con un encanto de tiempos pasados.
El desierto del Namib, con sus imponentes dunas de arena (algunas de ellas de 300 m/1.000 pies de altura), recuerda a la superficie de la Luna. Se cree que es uno de los desiertos más antiguos del mundo.
Visite el Parque de Namib Naukluft, que con sus 49.768 km2 (19.215 millas cuadradas) constituye el cuarto área de conservación más grande del mundo. Acampe en Sesriem, el lugar donde el río Tsauchab desaparece en una profunda garganta que corta la llanura. Suba a alguna de las dunas de arena más elevadas del mundo en la cercana Sossusvlei.
Visite la pequeña localidad costera de Swakopmund, situada en la mitad del litoral de Namibia.
Más al norte, visite la colonia de focas de Cape Cross, en Skeleton Coast (Costa de los Esqueletos), una extraña franja costera con enormes dunas y traicioneras rocas. El nombre de la región se debe a los numerosos restos de barcos naufragados en sus aguas.
En el interior, la región de Brandberg/Twyfelfontein esconde grabados en la roca de gran antigüedad, entre los que destaca la Dama Blanca de Brandberg.
Camine por el Bosque Petrificado, de tres millones de años de antigüedad.
El Parque Nacional de Etosha es una de las mejores reservas de África porque sigue estando, en su mayor parte, libre de la influencia humana. Sus 22.270 km2 (8599 millas cuadradas) están situados en el norte, alrededor de Etosha Pan, una enorme olla salina natural. Esta depresión geográfica se encuentra 1.065 m (3.494 pies) por encima del nivel del mar, formando una cuenca salina rodeada de arbustos y praderas que se llena ocasionalmente de agua. Allí se puede observar una gran variedad de vida marina, en especial elefantes, leones, cebras, jirafas, ñúes, antílopes, hienas, chacales, leopardos y guepardos. Hay campamentos bien equipados con cómodas plazas de alojamiento y cámpings.
El Parque de Waterberg Plateau, el único complejo turístico de montaña del país, tiene increíbles precipicios de arenisca roja y es hogar de muchas especies en peligro de extinción. Se trata de una popular escala en el itinerario de los viajeros en dirección al Parque Nacional de Etosha y cuenta con excelentes instalaciones para la observación de animales y pistas para la práctica del senderismo.
De camino a Etosha se encuentra el lago Otjikoto, a 24 km (15 millas) al noreste de la ciudad minera de Tsumeb. Según las fabulas locales, el lago no tiene fondo, pero en realidad tiene una profundidad de 55 m (140 pies) y sus aguas contienen raras especies de peces. Al noreste se encuentra la reserva de Kaudom, en Kavango, que tiene dos zonas de acampada y en la que viven ñúes, elefantes, leones, guepardos, leopardos y varias especies de antílopes.
Más hacia el noreste, pare en el Popa Falls Rest Camp, un popular refugio en las orillas del río Okavango en el que abundan los hipopótamos y los cocodrilos. A 12 km (7 millas) al sur se encuentra la reserva de Mahango, en la que habitan elefantes, búfalos y antílopes lechwe. Diríjase más al noreste, hasta la parte oriental de la Franja de Caprivi, rodeada por los ríos Kwando, Linyanti, Chone y Zambezi. Esta región de pantanos y llanuras alberga varios alojamientos para safaris y ofrece la posibilidad de realizar trayectos en barca, practicar la pesca, el senderismo y la observación de animales, en especial en los parques nacionales de Mudumu y Mamili.
Compre objetos de artesanía como cestas, brazaletes y tallas de malaquita y esteatita en el Katima Mulilo's Arts Centre, en la orilla del río Zambezi. Hay vuelos disponibles a las cataratas Victoria, a una hora de vuelo, desde Katima Mulilo.
Al sur del país, no deje de asombrarse ante la enormidad del Fish River Canyon, el segundo cañón más grande del mundo tras el Gran Cañón del Colorado. Situada entre Seeheim y Ai-Ais, la gigantesca grieta se extiende a lo largo de 150 km (93 millas), con una anchura máxima de 27 km (17 millas) y una altura de 550 m (1.804 pies). El mejor lugar para organizar visitas al cañón es Keetsmanshoop. En el río Fish se encuentra también la presa de Hardap.
En el bosque de Kokerboom, situado a 14 km (9 millas) al noreste de Keetmanshoop, descubra los árboles kokerbooms, que pertenecen a la familia de los áloes y crecen hasta los 8 m (26 pies). Sus ramas eran a menudo usadas por el pueblo san para hacer carcajes para sus flechas. Estos árboles crean un elegante y extraño efecto y están actualmente protegidos en Namibia.
Disfrute del encanto de Lüderitz, un pequeño puerto en la región meridional del Namib con un encanto de tiempos pasados.
El desierto del Namib, con sus imponentes dunas de arena (algunas de ellas de 300 m/1.000 pies de altura), recuerda a la superficie de la Luna. Se cree que es uno de los desiertos más antiguos del mundo.
Visite el Parque de Namib Naukluft, que con sus 49.768 km2 (19.215 millas cuadradas) constituye el cuarto área de conservación más grande del mundo. Acampe en Sesriem, el lugar donde el río Tsauchab desaparece en una profunda garganta que corta la llanura. Suba a alguna de las dunas de arena más elevadas del mundo en la cercana Sossusvlei.
Visite la pequeña localidad costera de Swakopmund, situada en la mitad del litoral de Namibia.
Más al norte, visite la colonia de focas de Cape Cross, en Skeleton Coast (Costa de los Esqueletos), una extraña franja costera con enormes dunas y traicioneras rocas. El nombre de la región se debe a los numerosos restos de barcos naufragados en sus aguas.
En el interior, la región de Brandberg/Twyfelfontein esconde grabados en la roca de gran antigüedad, entre los que destaca la Dama Blanca de Brandberg.
Camine por el Bosque Petrificado, de tres millones de años de antigüedad.




