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Visite los coloridos mercados de Fort de France y deambule por sus estrechas callejuelas. En el centro de la capital, visite el parque de La Savanne y la estatua conmemorativa de la esposa de Napoleón, la emperatriz Josefina, nativa de Martinica. Su antiguo hogar, La Pagerie, contiene un museo con recuerdos de su vida y es hoy en día una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Muy cerca se encuentra el Parc des Floralies, un tranquilo y hermoso parque botánico. También merece la pena visitar el Centro de Alfarería.
Descubra el Musée Départemental, en el que se exponen los restos de las culturas prehistóricas locales arawak y caribe. El museo alberga también el Centro de Arte del Caribe.
Admire la Catedral de Saint-Louis, un templo de finales del siglo XVII con un bello campanario. En su interior descansan los restos mortales de numerosas personalidades de Martinica.
El monte Pelée, un volcán de 1.430 m (4.700 pies) de altura que entró en erupción por última vez en 1902, destruyó la ciudad de Saint-Pierre y acabó con la vida de sus 30.000 habitantes. Los restos de esta población, conocida antiguamente como la "perla del Caribe", son en la actualidad una verdadera atracción turística. El Museo Vulcanológico alberga exposiciones, fotografías y documentos que recrean la historia de la catástrofe. Hoy en día, Saint-Pierre es la segunda ciudad más grande de Martinica y a pesar de su decadencia, todavía conserva restos de su gloria pasada. Algunos de sus edificios históricos están siendo reconstruidos y restaurados, en especial la antigua aduana del muelle. La cercana y extensa playa de arena gris es muy popular entre los lugareños. Aún es posible contemplar los restos naufragados de los barcos que se encontraban amarrados en el puerto el día de la erupción. Para ello, se puede realizar una inmersión en submarinos con grandes cristaleras que permiten observar la colorida vida marina y los restos o practicar el submarinismo. La mejor manera de desplazarse por Saint-Pierre es a través del tren Cyparis Express, que realiza un recorrido de una hora por las calles de la ciudad.
Cerca de Le Carbet, donde Colón desembarcó en su cuarto viaje en 1502, visite la restaurada plantación de Leyritz. En la misma población se encuentra el Centro de Arte Paul Gauguin, que contiene obras procedentes de la época que el artista pasó en la región.
Al sur de la isla se encuentra Pointe du Bout, el principal complejo turístico de Martinica. Ste Anne, Le Diamant y Les Anses d'Arlets ofrecen algunas de las mejores playas de la isla aptas para el baño. HMS Diamond Rock, a 4 km (2,5 millas) de Diamant, es un pedazo de roca frente a la costa que fue utilizado por los ingleses durante las guerras napoleónicas para simular un buque de guerra.
En las principales ciudades costeras se pueden practicar actividades como la natación, el esquí acuático, la vela, el submarinismo, el buceo y la pesca con arpón. Participe en el aqua-festival, un evento de navegación que se celebra todos los años en Bay of Robert.
Una de las mejores maneras de ver los hermosos paisajes de Martinica es a lomos de un caballo. En el hipódromo de Carère, en Lamentin, se celebran carreras de caballos. En Martinica también se puede practicar senderismo, montañismo y ciclismo de montaña.
No se vaya de Martinica sin probar antes el delicioso ron local, tan rico como la historia de la isla. Hay numerosas destilerías de ron por todo su territorio y todas permiten la visita de los turistas a sus instalaciones, y la degustación de sus productos. La Destilería de St. James, en Sainte-Marie, gestiona el Museo del Ron. La encantadora destilería Rhum Clement Domaine Acajou, en Le François, costa este, abrió recientemente un museo contemporáneo. Fonds Saint-Jacques, una finca azucarera del siglo XVII de gran importancia histórica, atrae también a los visitantes con su Musée du Père Labat. Por último, merece la pena visitar la Maison de la Canne, un moderno museo dedicado al azúcar y al ron situado en las afueras de Trois-Ilets.
Descubra el Musée Départemental, en el que se exponen los restos de las culturas prehistóricas locales arawak y caribe. El museo alberga también el Centro de Arte del Caribe.
Admire la Catedral de Saint-Louis, un templo de finales del siglo XVII con un bello campanario. En su interior descansan los restos mortales de numerosas personalidades de Martinica.
El monte Pelée, un volcán de 1.430 m (4.700 pies) de altura que entró en erupción por última vez en 1902, destruyó la ciudad de Saint-Pierre y acabó con la vida de sus 30.000 habitantes. Los restos de esta población, conocida antiguamente como la "perla del Caribe", son en la actualidad una verdadera atracción turística. El Museo Vulcanológico alberga exposiciones, fotografías y documentos que recrean la historia de la catástrofe. Hoy en día, Saint-Pierre es la segunda ciudad más grande de Martinica y a pesar de su decadencia, todavía conserva restos de su gloria pasada. Algunos de sus edificios históricos están siendo reconstruidos y restaurados, en especial la antigua aduana del muelle. La cercana y extensa playa de arena gris es muy popular entre los lugareños. Aún es posible contemplar los restos naufragados de los barcos que se encontraban amarrados en el puerto el día de la erupción. Para ello, se puede realizar una inmersión en submarinos con grandes cristaleras que permiten observar la colorida vida marina y los restos o practicar el submarinismo. La mejor manera de desplazarse por Saint-Pierre es a través del tren Cyparis Express, que realiza un recorrido de una hora por las calles de la ciudad.
Cerca de Le Carbet, donde Colón desembarcó en su cuarto viaje en 1502, visite la restaurada plantación de Leyritz. En la misma población se encuentra el Centro de Arte Paul Gauguin, que contiene obras procedentes de la época que el artista pasó en la región.
Al sur de la isla se encuentra Pointe du Bout, el principal complejo turístico de Martinica. Ste Anne, Le Diamant y Les Anses d'Arlets ofrecen algunas de las mejores playas de la isla aptas para el baño. HMS Diamond Rock, a 4 km (2,5 millas) de Diamant, es un pedazo de roca frente a la costa que fue utilizado por los ingleses durante las guerras napoleónicas para simular un buque de guerra.
En las principales ciudades costeras se pueden practicar actividades como la natación, el esquí acuático, la vela, el submarinismo, el buceo y la pesca con arpón. Participe en el aqua-festival, un evento de navegación que se celebra todos los años en Bay of Robert.
Una de las mejores maneras de ver los hermosos paisajes de Martinica es a lomos de un caballo. En el hipódromo de Carère, en Lamentin, se celebran carreras de caballos. En Martinica también se puede practicar senderismo, montañismo y ciclismo de montaña.
No se vaya de Martinica sin probar antes el delicioso ron local, tan rico como la historia de la isla. Hay numerosas destilerías de ron por todo su territorio y todas permiten la visita de los turistas a sus instalaciones, y la degustación de sus productos. La Destilería de St. James, en Sainte-Marie, gestiona el Museo del Ron. La encantadora destilería Rhum Clement Domaine Acajou, en Le François, costa este, abrió recientemente un museo contemporáneo. Fonds Saint-Jacques, una finca azucarera del siglo XVII de gran importancia histórica, atrae también a los visitantes con su Musée du Père Labat. Por último, merece la pena visitar la Maison de la Canne, un moderno museo dedicado al azúcar y al ron situado en las afueras de Trois-Ilets.




