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Malasia es la estrella emergente de todos los destinos turísticos del sureste de Asia, una nación que mira hacia el futuro sin olvidar las tradiciones del pasado. Siglos de comercio han dado como resultado una vibrante mezcla de culturas tribales malasias, chinas, indias e indígenas que han hecho posible que, en la actualidad, Malasia sea un auténtico crisol de gentes, tradiciones y religiones.
El territorio que ocupa Malasia en el presente aparece mencionado por primera vez en documentos chinos y sánscritos que datan de los siglos XVII/XVIII. En los siglos posteriores, la región pasó a estar bajo la influencia y el dominio de varios imperios indonesios y tailandeses, entre los cuales destacó Sri Vijaya, la gran civilización asentada en Sumatra. En el siglo XIV, el control pasó a manos del imperio Majapahit, procedente de la isla de Java. Tanto los imperios de Sri Vijaya como el de Majapahit, de religión budista e hindú respectivamente, dejaron su huella en la península. Por esa época, el Islam, establecido firmemente en zonas de la India, comenzaba a extenderse hacia el este gracias al comercio. Los albores del siglo XVI vieron la llegada de los portugueses que, tras capturar Malacca, fundaron varios fuertes en la región.
El sultán Mahmud, por entonces soberano de Malacca, fue incapaz de reconquistar la ciudad. Sin embargo, sus sucesores, que se habían trasladado a Johore, en el extremo meridional de la península malaya, utilizaron la llegada de los holandeses a finales de siglo para formar una alianza con ellos con el objetivo de expulsar a los portugueses. Con su llegada a finales del siglo XVIII, los británicos fueron uno de los pueblos que más tarde llegaron a la región pero que más importancia tuvieron a la hora de modelar la historia contemporánea de Malasia. El imperio británico jugó un papel fundamental tras las guerras europeas de 1790 y, en particular, tras la derrota de los holandeses a manos de los franceses en 1795. En lugar de entregar los territorios malayos a Francia, los holandeses cedieron el control de sus más preciados recursos en la región a los británicos a través de una serie de acuerdos. Durante el siglo XIX, los británicos fueron haciéndose con el control de la totalidad de la península mediante presiones económicas (en especial por medio de su monopolio del comercio del estaño).
En 1895 se creó la Federación de Estados Malayos y la zona continuó bajo control británico hasta la invasión japonesa de 1942. Tras la derrota de Japón en 1945, los 11 estados pasaron a ser protectorados británicos y, en 1948, se convirtieron en la Federación de Malasia. Ese mismo año, varias guerrillas comunistas, la mayoría de las cuales de ascendencia china, lanzaron una ofensiva armada para establecer un estado socialista independiente. "La Emergencia", nombre con el que las autoridades coloniales bautizaron la crisis, duró hasta 1960. En 1963, la Federación de Malasia se unió a Singapur y a las antiguas colonias británicas de Sarawak y Sabah para formar Malasia. Dos años después se produjo la escisión de Singapur y se constituyó el territorio malayo tal como se conoce hoy en día.
Estos acontecimientos históricos explican porqué Malasia es un país con tanta diversidad étnica y cultural. El soberbio paisaje no es menos diverso, con densos bosques, altas montañas y exuberantes selvas tropicales que esconden una rica flora y fauna. Los complejos turísticos costeros y las interminables playas de arena blanca ofrecen al viajero la posibilidad de imaginar como sería el paraíso, mientras que bajo las cálidas aguas coralinas se ocultan algunos de los rincones del mundo más espectaculares para practicar el submarinismo. Orangutanes, los bosques tropicales más viejos del mundo, rascacielos y majestuosas mezquitas dan la bienvenida a los viajeros que busquen algo más que sol y playa.
El territorio que ocupa Malasia en el presente aparece mencionado por primera vez en documentos chinos y sánscritos que datan de los siglos XVII/XVIII. En los siglos posteriores, la región pasó a estar bajo la influencia y el dominio de varios imperios indonesios y tailandeses, entre los cuales destacó Sri Vijaya, la gran civilización asentada en Sumatra. En el siglo XIV, el control pasó a manos del imperio Majapahit, procedente de la isla de Java. Tanto los imperios de Sri Vijaya como el de Majapahit, de religión budista e hindú respectivamente, dejaron su huella en la península. Por esa época, el Islam, establecido firmemente en zonas de la India, comenzaba a extenderse hacia el este gracias al comercio. Los albores del siglo XVI vieron la llegada de los portugueses que, tras capturar Malacca, fundaron varios fuertes en la región.
El sultán Mahmud, por entonces soberano de Malacca, fue incapaz de reconquistar la ciudad. Sin embargo, sus sucesores, que se habían trasladado a Johore, en el extremo meridional de la península malaya, utilizaron la llegada de los holandeses a finales de siglo para formar una alianza con ellos con el objetivo de expulsar a los portugueses. Con su llegada a finales del siglo XVIII, los británicos fueron uno de los pueblos que más tarde llegaron a la región pero que más importancia tuvieron a la hora de modelar la historia contemporánea de Malasia. El imperio británico jugó un papel fundamental tras las guerras europeas de 1790 y, en particular, tras la derrota de los holandeses a manos de los franceses en 1795. En lugar de entregar los territorios malayos a Francia, los holandeses cedieron el control de sus más preciados recursos en la región a los británicos a través de una serie de acuerdos. Durante el siglo XIX, los británicos fueron haciéndose con el control de la totalidad de la península mediante presiones económicas (en especial por medio de su monopolio del comercio del estaño).
En 1895 se creó la Federación de Estados Malayos y la zona continuó bajo control británico hasta la invasión japonesa de 1942. Tras la derrota de Japón en 1945, los 11 estados pasaron a ser protectorados británicos y, en 1948, se convirtieron en la Federación de Malasia. Ese mismo año, varias guerrillas comunistas, la mayoría de las cuales de ascendencia china, lanzaron una ofensiva armada para establecer un estado socialista independiente. "La Emergencia", nombre con el que las autoridades coloniales bautizaron la crisis, duró hasta 1960. En 1963, la Federación de Malasia se unió a Singapur y a las antiguas colonias británicas de Sarawak y Sabah para formar Malasia. Dos años después se produjo la escisión de Singapur y se constituyó el territorio malayo tal como se conoce hoy en día.
Estos acontecimientos históricos explican porqué Malasia es un país con tanta diversidad étnica y cultural. El soberbio paisaje no es menos diverso, con densos bosques, altas montañas y exuberantes selvas tropicales que esconden una rica flora y fauna. Los complejos turísticos costeros y las interminables playas de arena blanca ofrecen al viajero la posibilidad de imaginar como sería el paraíso, mientras que bajo las cálidas aguas coralinas se ocultan algunos de los rincones del mundo más espectaculares para practicar el submarinismo. Orangutanes, los bosques tropicales más viejos del mundo, rascacielos y majestuosas mezquitas dan la bienvenida a los viajeros que busquen algo más que sol y playa.




