Qué ver y hacer en Tibet

Qué ver y hacer

Campo base del Everest

Sin ánimo de ofender a los nepalíes, las vistas del Everest son más espectaculares desde la parte norte en el Tíbet que desde Nepal en el sur. Desde el campamento base se puede visitar el monasterio con la mayor altitud o simplemente admirar la cara norte de la montaña más alta del mundo. Para los más deportistas, se puede hacer senderismo desde Tingri or Kharta.

Changthang

Hogar del asno salvaje y de lagos azul turquesa, Changthang es la parte más remota y más bonita del noroeste tibetano. A no ser que estés en una expedición de alta montaña, el mejor camino para llegar es a través de la ruta norte del monte Kailash, acampando en los lagos que encuentres por el camino.

El Kumbum de Gyantse

Este singular edificio de nueve pisos es una de las joyas de la arquitectura tibetana, reconstruido después de que muchas de sus estatuas fueran destruidas durante la ‘revolución cultural china’. El monasterio cuenta con 77 capillas en su interior con frescos budistas, murales e iconografía y una complicada red de pasadizos.

El reino de Guge

Este antiguo reino fue fundado en el siglo X y sus ruinas harán las delicias de cualquier aficionado a la arqueología. Túneles y escaleras bajo tierra conectan salas con muestras espectaculares de arte budista con claras influencias de Cachemir. En los alrededores, se puede explorar las cuevas y restos de los que fue el reino de Guge, a 1.200 km e Lhasa.

La ruta entre Lhasa y Kathmandú

La antigua ruta para el comercio de 870 km entre Lhasa y Kathmandú en Nepal, llamada el Camino de la Amistad es hoy una de las carreteras más espectaculares del mundo. Como subidas y bajadas de montaña rusa, la carretera se adorna en tramos con las banderas multicolores de las oraciones tibetanas, pasa enormes lagos, el propio Everest y varios monasterios antes de descender al verdor del tramo del subcontinente indio. Para hacer toda la ruta se necesita, al menos, una semana.

Monasterio de Ganden

Una visita al monasterio de Ganden es quizá la mejor excursión de un día que se puede hacer desde la capital, Lhasa. Casi completamente destruido en los años 50 todo el complejo ha sido restaurado, aunque las tensiones políticas continúan. Un bonito kora (tour de peregrinos) ofrece unas vistas increíbles para coronar una visita a este pintoresco monasterio.

Monasterio de Sakya

Con un pequeño desvío el Camino de la Amistad (la carretera entre Lhasa y Kathmandú) se puede llegar a este monasterio del S.XIII. Políticamente muy importante durante siglos, el monasterio conserva magníficos ejemplos de arte tibetano, una biblioteca con antiguas escrituras y muchas capillas para explorar.

Monasterio de Samye

Situado entre las montañas y las playas fluviales del río Yarlung Tsangpo, el monasterio de Samye es el más antiguo del Tíbet y uno de los más originales gracias al muro circular que rodea el monasterio y otros templos menores. También es muy popular ya que está situado en el final de la ruta de senderismo más popular del Tíbet (cuatro días desde Ganden).

Monasterio de Tashilhumpo, Shigatse

Shigatse es la segunda ciudad del Tíbet y, por siglos, siempre en rivalidad política y económica con la capital, Lhasa. No es de extrañar, que el monasterio sea la sede de otro líder religioso, Panchen Lama. El monasterio es un conjunto de más de 200 habitaciones y salas de diferentes uso, además de la capilla Maitreya de 30 metros de altura en lo alto del monasterio, hecha de oro y piedras preciosas.

Monasterios de Sera y Dreprung, Lhasa

Los dos monasterios más grandes del Tíbet son, en realidad, ciudades en miniatura con escuelas, salas de oración, cocinas y salas para el debate. No te pierdas el espectáculo de monjes debatiendo en Sera y el circuito de peregrinos en Drepung.

Monte Kailash

Sagrado para millones de personas, el icónico monte Kailash es quizá la montaña más enigmática de Asia. Recibe peregrinos de todas partes del mundo, ya que no sólo es sagrada para los budistas sino también para hinduistas y jainistas. Puedes unirte a cualquiera de los grupos de peregrinos antes de descansar a las orillas del lago Manasarovar, en la meseta tibetana.

Nam-Tso

Una de las maravillas naturales del Tíbet es el lago azul turquesa de agua salada Nam-Tso, desde el que se puede ver la silueta de una cordillera de picos nevados de más de 7.000 metros. Simplemente impresionante. En los alrededores podrás encontrar peregrinos en ruta o tiendas de nómadas hecha de piel de yak. Sin duda, una oportunidad para disfrutar de la belleza salvaje en le norte del Tíbet.

Palacio de Potala, Lhasa

El increíble palacio del Dalai Lama hasta que China invadió el Tíbet en 1959 se erige como una fortaleza en la capital, Lhasa. Su laberíntico interior guarda algunos de los más importantes tesoros de la cultura tibetana. Es importante reservar con antelación, ya que es uno de los lugares más visitados.

Ruta Sichuan-Tíbet

Las carreteras de montaña en la región de Kham, al este del país, son una de las más remotas y espectaculares del mundo. Sin duda otra cara del Tíbet, con sus valles y bosques alpinos, praderas verdes, gargantas y una gran biodiversidad. Sin embargo, llegar no es barato ni tampoco fácil, aunque una experiencia única para aquellos que lo han hecho.

Templo de Jokhang, Lhasa

El sagrado complejo de Jokhang es, sin duda, el corazón spiritual del Tíbet donde los monjes tibetanos rezar mientras mueven continuamente las ruecas. Es toda una experiencia pasear entre los silenciosos templos medievales mientras el aire huele a un intenso olor mezcla de mantequilla de yak e incienso de enebro.