Historia de Budapest

Una visita a Budapest revela al visitante que se trata de una ciudad que pisa fuerte. El comunismo ya es cosa muy del pasado y los jóvenes adoptan con entusiasmo los valores de la Europa occidental a la vez que mantienen una obsesiva relación con el fascinante pasado de Hungría. Las tradiciones e historia de los húngaros sigue siendo muy importantes.

La clave de Budapest radica en su historia, marcada por la alternancia de periodos de gran riqueza y prosperidad y por devastadoras eras de agitación política y social. La sucesión de guerras era inevitable debido al enclave estratégico de la ciudad, situada en las dos orillas del río Danubio (Duna), en pleno corazón de Europa, lo cual la convertía en un estratégico enclave defensivo y le otorgaba un control potencial de la principal vía fluvial de la Europa Central. 

Al echar la vista hacia atrás, los magiares no ven la historia en blanco en negro, sino en oro y plata. La primera Edad de Oro coincidió con el reino del rey renacentista Matías (1458-90). La segunda Edad de Oro estuvo marcada por la celebración del Milenio en 1896 en Várpsliget (parque municipal) y la Edad de Plata transcurrió entre el periodo de entreguerras del siglo XX, cuando personajes como Evelyn Waugh y el Príncipe de Gales visitaban los baños y casinos de Budapest. Sin embargo, el contraste con estas épocas felices lo ofrece la derrota de los húngaros frente a los turcos en 1526 (con la subsiguiente reconstrucción de Buda y su establecimiento como capital turca), el mandato de los Habsburgo, que impidió la independencia de Hungría hasta 1867, la devastación de la II Guerra Mundial y el control ruso, que duró hasta 1989. Estos significativos episodios marcaron a los habitantes de este país y los dotó de una gran capacidad de adaptación y superación. Los húngaros se enorgullecen de sus héroes nacionales - el conde István Széchenyi (1791-1860), responsable del primer puente del Danubio, y el poeta Sándor Petofi, recordado por una revolucionaria Nemzeti dal (canción nacional) que leyó en los escalones del Museo Nacional el 15 de marzo de 1848. 

El Budapest moderno nació en 1873, cuando se unieron de forma oficial Buda, Óbuda y Pest. En la actualidad la ciudad está integrada por 23 barrios (kerületek), a los cuales les corresponde un número romano (desde I a XXIII) que aparece en mapas, letreros de calles y direcciones. No obstante, las diferencias entre Buda y Pest todavía son patentes, lo que crea un interesante contraste entre la orilla occidental y la orilla oriental. El accidentado Buda se encuentra en el oeste y se caracteriza por tener unas estrechas calles de adoquines donde se mezclan edificios medievales y neoclásicos, reconstruidos en su totalidad tras la II Guerra Mundial. La llana ciudad de Pest se encuentra en el este y está constituida por anchos bulevares con edificios Art Deco. La ciudad presenta mezcla de estilos e influencias turcas, venecianas, imperiales y Art Nouveau, formando un desequilibrado mosaico de estilos dispares. Puede que el mejor ejemplo de estas extrañas mezclas sea el moderno Hotel Hilton, un edificio de cristal y hormigón, cuya fachada data del siglo XVII y alberga en el interior una iglesia gótica del siglo XIII. 

Budapest tiene un clima continental con extremas diferencias de temperatura en invierno y en verano. Es habitual que nieve en invierno y las lluvias son frecuentes durante todo el año. Dos millones y medio de personas (aproximadamente una quinta parte de la población del país) vive en esta ciudad cosmopolita, lo que convierte a Budapest en el centro político, intelectual, comercial y cultural de Hungría. 

Hungría se adhirió a la Unión Europea en mayo de 2004.